Escuela de Verano de Bienestar

La XI Edición de la Escuela de Verano de Bienestar "Globalización y Desigualdades" se celebra en Almuñécar (Granada) y está organizada por la Diputación de Granada con la colaboración del Ministerio de Trabajo, la Universidad de Granada, la Consejería de Igualdad, Caja Granada y ONCE.

jueves, junio 29, 2006

Torres Mora destaca el poder de las democracias para gobernar y controlar un mundo globalizado

La undécima edición de la Escuela de Verano de Bienestar Social, continuó hoy en Almuñécar el debate sobre la globalización en los países desarrollados y las políticas que puedan rentabilizar sus efectos.


Bajo el nombre "Globalización y desigualdades", la Escuela abrió la tercera jornada de la Escuela de Verano de Bienestar de Almuñécar con las reflexiones del diputado Nacional, José Andrés Torres Mora, presentado como “la mano derecha del presidente Zapatero” por la diputada del Área de Bienestar de la Diputación, Juana María Rodríguez. Como Jefe de Gabinete de Zapatero entre 2000 y 2004 y profesor Titular de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Madrid, Torres Mora defendió desde su posición “optimista” la globalización y los sistemas democráticos -que representa un 62 por ciento de los gobiernos en el mundo-. “Las democracias -dijo- hacen que la sociedad civil puedan expresarse contra las decisiones equivocadas de los gobernantes, que en democracia reaccionan de manera mucho más rápida”. En esta línea, el diputado recordó que “lo que plantean los movimientos antiglobalización no es otra cosa que la globalización de los derechos humanos”. Así, la participación de la ciudadanía a través de la opinión pública contribuye a profundizar en la democracia global”.


Torres Mora argumentó que “la democracia es buena para que funcionen las sociedades y para que funcione globalmente el mundo”. Añadió que “es mucho mejor un mundo multipolar donde todos estemos representados que el mundo unipolar con una única potencia hegemónica que nos diga lo que tenemos que hacer”. En este sentido, destacó el papel de la Unión Europea como uno de los nuevos actores “que mejoran la gobernabilidad en el mundo”.


Torres Mora defendió que “las democracias no guerrean entre sí, por lo que ahora hay menos guerras que nunca”. A favor del mundo globalizado, subrayó también “el acceso a la cultura e información que proporciona la globalización a muchas personas”. El profesor y diputado reconoció la ambivalencia de la globalización, “que tiene cosas positivas y negativas para toda la humanidad”, pero destacó que “lo importante es que podemos gobernar la globalización”. Torres Mora afirmó que “todos tenemos que pagar un precio para que seamos libres”, pero que la globalización “juega a favor de la cooperación y la multiculturalidad, y quienes jugamos a favor de la democracia debemos apoyarnos para la construcción de un nuevo orden democrático global”.




Inmigración y envejecimiento

La Mesa Redonda posterior giró en torno a la integración social y laboral de los inmigrantes en Andalucía y en España. El subdirector general de Intervención Social, Miguel Ángel Aznar, destacó que la población extranjera en España alcanza en marzo de 2006 la cifra de 2,7 millones de personas con tarjeta de residencia, lo que significa un incremento del 4,9 por ciento respecto al año anterior. Subrayó que la inmigración que llega a España “es estable y viene para quedarse porque las condiciones de vida son aceptables, por lo que es una inmigración que cotiza a la Seguridad Social y aporta su esfuerzo a la economía española”. Miguel Ángel Aznar avanzó que los inmigrantes “irán progresivamente incorporándose a otros sectores productivos por su alto nivel de estudios”.

Por su parte, la directora general de Servicios Sociales e Inclusión de la Junta de Andalucía, Purificación Causapié, destacó el papel de las corporaciones locales y los servicios sociales comunitarios en la atención a los inmigrantes, “que es clave porque es el lugar más cercano al que la gente acude para resolver sus problemas”. Afirmó que dos tercios de los inmigrantes residentes en Andalucía proceden de la cuenca sur mediterránea e Iberoamérica, del que el 56 por ciento son hombres, la mayoría son menores de 45 años y el nivel de estudios es, en ocasiones, más alto que población andaluza. “Tenemos que hacer que esta diversidad conviva en situación de igualdad de oportunidades en cuanto a convivencia y recursos”, concluyó.